Hay lugares donde entras y algo chirría. No sabes muy bien qué es, pero lo sientes. El aire pesa, las palabras no fluyen, los sueños se revuelven por las noches. Y no hablamos de suciedad visible, hablamos de otra cosa: energía estancada. Esa que no se ve, pero se percibe con el cuerpo entero. Quizá no puedas explicarlo con argumentos científicos, pero lo sabes. Porque el cuerpo no miente.
Limpiar energías negativas en casa es un gesto antiguo. Un acto que une intuición, intención y tradición. Un ritual que no solo busca barrer lo invisible, sino también reconectar con el equilibrio, con la calma, con eso que hace que una casa vuelva a sentirse hogar.
Hoy vamos a contarte paso a paso cómo hacerlo. Y no con fórmulas prefabricadas de internet, sino con profundidad, con sentido. Desde la experiencia de quienes trabajan con energía cada día en su forma más concreta: objetos con propósito, velas que hablan, espacios que se consagran. Porque sí, en La Casa de Zeus y Arion, en Sevilla, creemos en esto. Pero no como moda, sino como práctica que transforma.
Lo que nunca te contaron sobre las energías negativas (y deberías saber antes de empezar)
No, no es “abrir ventanas y ya”
Mucha gente confunde la limpieza energética con ventilar o poner incienso. Y aunque eso ayuda, se queda corto. Limpiar energías negativas es un trabajo profundo: requiere intención, técnica y repetición. Es un ritual, no un trámite.
Las energías densas se acumulan como el polvo: poco a poco, sin avisar. Se cuelan por las palabras que no se dijeron, por las emociones contenidas, por el miedo, por la ira, por la tristeza. Por las visitas que arrastran lo suyo. Por los objetos que conservas sin querer.
¿Y cómo afecta esto al día a día?
Te cuesta dormir. Te enfadas más de lo normal. Sientes que “no te salen las cosas”. Te levantas cansado aunque hayas dormido. Tu creatividad desaparece. Las plantas se secan sin motivo. Las mascotas evitan ciertas zonas. Y todo eso no tiene explicación médica, pero existe. Y pesa.
La energía no se ve, pero lo cambia todo.
El ritual real para limpiar energías negativas en casa (sin cuentos)
Vamos al grano. Aquí tienes un ritual completo, probado y usado durante años. Pero no lo hagas como autómata. Hazlo con pausa, con conciencia. Con respeto. Porque cuando se hace bien, se nota.
Lo que vas a necesitar:
- Una vela de estearina blanca, vegetal, pura.
- Velas de sal blanca ritualizadas, con hierbas y esencias protectoras.

- Sahumerio natural (palo santo, copal, romero, mirra).
- Sal marina o sal gruesa.
- Agua con laurel, romero y ruda (o agua bendita si la tienes).
- Un cuenco, campana, cuenco tibetano o tu propia voz.
- Tu intención. Sin eso, nada funciona.
Paso 1: El humo que limpia
Prende el sahumerio. Empieza por la entrada. Camina en sentido de las agujas del reloj. Pasa el humo por los rincones, detrás de las puertas, bajo las camas. Di en voz alta:
“Disuelvo y libero todo lo que no pertenece a este hogar.”
Puedes cambiarlo. Lo importante es que lo sientas.
Paso 2: La vela blanca, como faro
La vela de estearina blanca representa la pureza, la claridad, la conexión con lo superior. Colócala en el centro de la casa. Enciéndela. Quédate unos minutos respirando su luz. Visualiza cómo se expande por todas las habitaciones. Es una lámpara para el alma.
Mira todas las opciones en velas y velones
Paso 3: La sal y el agua sellan
Coloca montoncitos de sal en las esquinas. Déjalos 24 horas. Rocía agua ritual en marcos de puertas, ventanas, camas y lugares “conflictivos”. La mezcla de hierbas eleva la vibración.
Paso 4: El sonido que corta
Toca la campana, el cuenco o entona un mantra (el Om funciona, aunque sea bajito). Hazlo en cada estancia. La vibración sonora rompe estructuras energéticas densas.
Paso 5: El cierre importa más de lo que crees
Da las gracias. Di:
“Esta casa está limpia, protegida, en paz.”
Y deja que las velas se consuman (siempre con precaución, claro).
Y después… ¿cómo se mantiene esa limpieza?
Porque no sirve de nada barrer si después dejas la puerta abierta al polvo.
Crea un altar sencillo
Una vela blanca, un cuarzo, un símbolo que te conecte. No hace falta que sea ostentoso. Solo que tenga intención. Puede estar en tu mesilla, en la cocina o junto a la puerta.
Limpiezas rápidas, una vez a la semana
Cinco minutos. Prendes una vela, pasas un poco de humo, tocas una campana. Tu energía lo nota. Tu casa también.
Evita los errores más frecuentes
- Hacerlo con prisa.
- Usar herramientas sin carga espiritual.
- Copiar y pegar rituales sin adaptarlos.
- Olvidar cerrar el ritual con gratitud.
FAQs: Todo lo que te preguntas
¿Realmente sirve esto o es sugestión?
¿Y si fuera ambas cosas? La sugestión también cura. Pero en nuestra experiencia (y en la de decenas de clientas), el cambio energético es palpable. No es placebo. Es vibración.
¿Hay que creer para que funcione?
No. Pero sí hace falta estar dispuesto a sentir. El ritual funciona porque lo haces con intención, no porque creas o no creas en ángeles o chakras.
¿Qué vela es la más potente?
La blanca. Sobre todo si es de estearina vegetal y está ritualizada con propósito. Puedes encontrarla aquí.
¿Y si no vivo solo?
No hace falta que todos participen. Puedes limpiar tu cuarto, tu rincón, tu energía. Y a veces eso basta para que lo demás empiece a cambiar.
Una última cosa antes de que te vayas a por la vela
Esto no va de magia. Va de presencia. De tomar la decisión consciente de no vivir en medio del ruido energético. De darle a tu casa el mismo cuidado que le das a tu cuerpo. De dejar que el alma respire.
Limpiar energías negativas en casa no es superstición. Es higiene emocional. Es alquimia cotidiana.
En La Casa de Zeus y Arion trabajamos con objetos que tienen propósito. No vendemos decoración. Vendemos herramientas para que vuelvas a habitar tu vida con luz.Pásate por nuestra sección de esoterismo, mira las velas ritualizadas, encuentra tu amuleto. O simplemente pregúntanos. Porque a veces lo único que necesitas para empezar a limpiar… es que alguien te escuche.







